José Bono, presidente del Congreso de los Diputados
El presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, prosigue con su particular animadversión hacia la Iglesia Católica. Si ya en un pasado reciente y no tan reciente siempre se ha manifestado católico al mismo tiempo que lanza mensajes de burla y sorna hacia la Iglesia, este martes ha opinado que a él “no le molesta el crucifijo” en ningún ámbito de la vida, aunque matizó que respetará “lo que la mayoría decida” en referencia a la intención del Gobierno de retirar los crucifijos en las escuelas.
Además, ha explicado que “a veces los españoles tenemos cierta tendencia a emitir opiniones con vocación omnicomprensiva y generalizadora, pero la sociedad es mucho más rica en matices y se resiste a recetas dogmáticas y fórmulas magistrales”.
El miembro del PSOE ha añadido que la Constitución establece que España no es un Estado confesional, “pero somos hijos de un pasado secular en que el crucifijo se confundía con los símbolos del Estado” y hasta algunos pontificaban que “no se podía ser español sin ser católico, lo cual es disparatado”.
Por eso, entiende que si “a alguien le incomodara la manifesación pública de un sentimiento religioso, habría que escucharle y ver si esa molestia es jurídicamente aceptable o es constitucionamente insoportable”. “Que no haya crucifijos en las escuelas públicas no va a disminuir el sentimiento religioso de los que lo tenemos”, agregó.
RESPECTO A LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA DE LOS MÉDICOS FRENTE AL ABORTO
Por otro lado, Bono no se plantea apelar al voto en conciencia cuando el proyecto llegue al Pleno del Congreso pues tal y como está configurada la legislación electoral española, los diputados debemos el escaño al partido que nos presenta en listas cerradas y bloqueadas. “No me planteo la posibilidad de la indisciplina”, garantizó.
Eso sí, dijo que “aspira, desea y quiere” que el PSOE tenga en cuenta “todas las opiniones” en el seno del partido, pues no todos piensan “milimétricamente igual”. “No sería un valor democrático que todos pensásemos milimétricamente igual, pues cuando eso ocurre es porque uno piensa por todos los demás o porque no piensa nadie”.
EVITAR ENFRENTAMIENTOS
En este sentido, ha señalado que “hay muchos cristianos” que, como él, no desean que los símbolos religiosos “se utilicen para imponer convicciones a nadie”. En esta línea, citó al cardenal Tarancón, que siempre “se opuso a que un partido demócrata-cristiano representara a la Iglesia y a que la Constitución proclamara la confesionalidad católica del Estado”. “Entonces y ahora había y hay otros cardenales nada taranconianos”, ha añadido.
Por último, ha terminado diciendo que “debemos ser respetuosos y que la mayoría decida, por supuesto respetando los sentimientos y convicciones religiosas de todos los ciudadanos”.
SUS INCOHERENCIAS PRECEDENTES
El 25 de febrero de 2009 y en el Congreso de los Diputados, durante la presentación de un libro homenaje a Nicolás Salmerón. En esa ocasión hizo burlas a propósito de un antiguo cardenal primado de Toledo, castellano-manchego como él, que en los años del Concilio Vaticano escribió el libro titulado “De la tolerancia”. Con esa media sonrisilla que luce Bono cuando se trata de criticar a la Iglesia, relató: “Lo abrí y decía: “¿En qué hay que ser tolerantes? En nada”. Ello provocó las risitas de los asistentes.
El 29 de abril de 2005, señaló en el Diario de Navarra que “nadie puede decir que los homosexuales estén excluidos del Reino de los Cielos”. Esta frase tiene sus réplicas en la Sagrada Biblia, Génesis: Capítulo 19, versículos 1-19, Epístola de San Pablo a Los Romanos: Capítulo 1, versículos 24-27, Primera carta a Los Corintios: Capítulo 6, versículo 10, Primera carta a Timoteo: Capítulo 1, versículo 10. Donde queda claro que las relaciones homosexuales son depravaciones graves. Además de la Sagrada Escritura, la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe: Declaración “Persona Humana”). Y el Catecismo de la Iglesia Católica aclara que los actos homosexuales “Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso” (Punto 2357).
El 12 de Octubre de 2004, contestaba a la siguiente pregunta en una entrevista en el diario El Mundo que “¿Qué le parece que monseñor Gea le haya dado un tirón de orejas pastoral advirtiéndole que, como católico, debe defender los dogmas de la Iglesia?” “Le he escrito una carta que le enviaré personalmente y no a través de los medios de comunicación. Simplemente le digo que asegurar en el siglo XXI, aunque sea invocando a San Pablo, que los “afeminados y homosexuales” no heredarán el reino de los cielos” es vergonzoso para un cristiano”.
Respecto a la Eutanasia, no ha tenido pelos en la lengua en decir que “soy cristiano, es decir, me quiero inspirar en valores evangélicos pero no soy un inquisidor dispuesto a mandar al infierno al que no piensa, no sienta o no tenga mi fe religiosa. Cristo, a la adúltera, le dijo: “Vete en paz; yo no te condeno”. Y algunos clérigos no están a la altura de la generosidad evangélica”.
Hasta aquí algunos ejemplos del “cristianismo” que dice profesar el mismo José Bono. Sus palabras siempre cargan contra la Iglesia en favor de los lobbies homosexuales y de utilizar las palabras de La Biblia según le convengan para sus declaraciones.
Tampoco hay que olvidar que tras la decisión del Arzobispado de Madrid, que el pasado 31 de mayo les retiró la labor de culto a los sacerdotes de una parroquia de Entrevías, Madrid, por no atenerse a la ortodoxia católica y ha cedido las instalaciones a Caritas Diocesana, tanto Bono como Pedro Zerolo ya protagonizaron su particular “comunión” en la iglesia “roja”. En aquel entonces, Bono pronunció que ”Cristo, a los únicos que echó de la Iglesia, es a los que la convirtieron en una casa de comercio y de negocio. Aquí estaría a gusto, porque estaría con los suyos”.

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