Manifestación en defensa de la vida en Madrid (1 de junio de 1985).
El 1 de junio de 1985 decenas de miles de personas se manifestaron en Madrid -desde la calle Serrano hasta la Puerta de Alcalá- en defensa de la vida y en contra de la inminente promulgación de la reforma del Código Penal que despenalizaba el aborto en tres supuestos. Algo que se haría realidad el 5 de julio siguiente. Como recuerda María Teresa Segura, fundadora de la Asociación en Defensa de la Vida (Adevida), “la movilización fue distinta” a las de ahora, pues “en 1985, el ‘abortismo’ era más solapado, ahora es más violento. Antes se avergonzaban de haber abortado, ahora casi se jactan”.
Interviene Fraga
Una despenalización que culminaba dos años de batalla legislativa y judicial. En febrero de 1983, el recién estrenado Gobierno presidido por Felipe González, en cumplimiento de su programa electoral, presentó el proyecto de ley de reforma del artículo 417 bis del Código Penal.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no sólo contaba con una amplia mayoría absoluta, sino con los votos favorables de otros grupos parlamentarios, por lo que el resultado final de la votación no dejaba lugar a dudas.
Sin embargo, el 25 de mayo tuvo lugar un debate en el pleno del Congreso de los Diputados en el que quedó de manifiesto la imposibilidad de que se produjera un consenso entre los dos grupos mayoritarios, el del PSOE y el de Alianza Popular (AP).
Fue el entonces líder de esta última, Manuel Fraga, quien tomó la palabra en nombre de su grupo. En un discurso brillante, afirmó entre protestas que”el Derecho natural es la medida natural y necesaria de toda ley humana. Para los que creemos que la vida es algo sagrado, (…); para los que pensamos que nuestro tránsito por esta vida es algo moralmente orientado,(…); para los que sentimos la maravilla de una permanente participación de todo lo que alienta en la obra eterna e infinita de la creación, esta imagen del aborto, esta tolerada matanza de inocentes es un desastre tan grave como las pirámides de cabezas cortadas por los mongoles en las ciudades vencidas, o como el holocausto nuclear de Hiroshima”. En otro momento de su intervención incluso comparó el aborto con Auschwitz.
“Thatcher no deroga el aborto”
Por su parte, el portavoz parlamentario del PSOE, Javier Sáenz de Cosculluela, argumentó sobre la base de la legítima defensa, censuró que el aborto “por razón de honra” estuviera menos sancionado y propuso una “graduación” en la protección del nasciturus, así como medidas de prevención que nunca se llevaron a cabo. “El proyecto de ley lo que afirma es que para las personas que se encuentran en situación límite de los tres supuestos no es exigible otra conducta”. Y una profecía: “Thatcher no ha derogado ese proyecto; Uds. tampoco lo harán”.
Curioso y ambiguo fue el discurso del Partido Comunista, por boca de Gregorio López Raimundo. Tras sugerir una ley de plazos y alegar estadísticas sobre los abortos ilegales, dijo que “los comunistas somos contrarios al aborto y deseamos erradicarlo. Supone un trauma moral y físico desgarrador para la mujer; ninguna mujer toma alegremente la decisión de abortar o ha previsto abortar antes de constatar” su embarazo.
También defendió la ley de plazos Juan María Bandrés, de Euzkadiko Ezkerra, que añadió en su defensa del aborto que seguían prevaleciendo los “imperialismos”masculino y económico, si bien negó que fuera “abortista”. “Nosotros no queremos que la gente aborte, pero todavía queremos menos que la gente vaya a la cárcel por abortar”.
Los pro vida fueron el PNV y el Grupo Centrista. CiU dio libertad de voto a sus parlamentarios. El 30 de noviembre el proyecto era aprobado por el Senado y, dos días más tarde, 54 diputados de AP, liderados por José María Ruiz-Gallardón -sus intervenciones fueron harto brillantes-, presentaron un recurso previo de inconstitucionalidad, que paralizaba la entrada en vigor de la ley hasta que el Tribunal Constitucional fallara al respecto el 11 de abril de 1985.

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Estos de la fotita son los mismos de hoy con veinticuatro años más y con otros tantos hijos.