Alicia Latorre, presidenta de Provida.

Nos pide que en la entrevista hablemos más de Provida que de ella. Por eso, al presentar a Alicia Latorre, presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida, no podemos evitar la palabra humildad. Trabajadora incansable, lo que Alicia desea es que se hagan cosas útiles por la vida y, para eso al salir del trabajo viaja de Cuenca a Madrid para una reunión del próximo Congreso Internacional Provida (Zaragoza, noviembre de 2009). Justo antes atiende a ALBA; gajes del oficio de presidenta, porque a ella lo que le gusta es estar cara a cara con las mujeres que necesitan ayuda, metiéndose en chabolas si hace falta. Lo que sea por salvar vidas.

-Lleva muchos años en la lucha pro vida. ¿Recuerda algún momento en especial?

-Ha habido momentos excelentes, como el poder acompañar en un parto a una mujer que está sola, incluso partos a las cuatro de la mañana. Es algo que nunca deja de emocionarte y que crea unos lazos permanentes.

-¿Se llega a sentir responsable de esas mujeres?

-Somos responsables de ayudarles, de dar esperanza pero sabiendo estar en la sombra y sin proteccionismo.No podemos privar a la mujer del gozo de luchar por su hijo, del coraje de la maternidad. La verdadera decisión y valentía es suya: ellas son las responsables de sus hijos.

-¿Ser pro vida es estar contra el aborto, o hay algo más?

-No es solamente estar contra el aborto; es defender la vida desde su concepción hasta la muerte natural con todo lo que ello implica: un recto enfoque de la sexualidad, comprender que la muerte llega cuando llegue, no antes ni después, defender la vida de toda persona independientemente de que sea fruto de la violencia o de que esté enferma. Es sembrar la cultura de la vida y comprender que todos tenemos la misma dignidad.

-Defender así la vida, bajo cualquier circunstancia, ¿puede llegar a ser difícil?

-Sí, porque el ambiente es hostil y además uno ve a diario situaciones tan dramáticas que a veces cuesta decir sí a la vida; pero sin duda, ese es el camino y lo que trae la paz. En nuestra propia vida es un poco una lucha contra nosotros mismos para ser congruentes con lo que defendemos. Tenemos claro que a lo mejor nosotros no hemos caído en los errores que vemos a diario porque no nos hemos visto en esa situación, pero podríamos haber caído, no sólo en el aborto, sino en no saber enfrentar un problema que te viene en tu propia familia o amigos… Nadie es inmune a nada. Ser conscientes de eso te baja mucho los humos.

-¿En qué sentido?

-En que tenemos que ser conscientes de que no somos supernada. En nuestra lucha por la vida es fundamental saber que tenemos que hacer lo que esté en nuestra mano. No podemos ni forzar las cosas, ni mirar para otro lado.

-¿A veces se fuerzan?

-Sí, cuando hay voluntarismo o afán de protagonismo. Creo que a veces se lanzan mensajes muy pijos. Con buenísima intención, ¿eh?, pero no todo es prudente, no todos los mensajes ni acciones son oportunas. En seguida se ve cuando una persona sabe de lo que está hablando y está en contacto con la realidad o no.

-¿A qué se refiere con mensajes pijos?

-Pues a mensajes que han perdido la carga de humanidad, a los que se lanzan con superioridad. Ser pijo no es lo mismo que tener clase o ser elegante. Muchas veces se dicen las cosas pero luego no se arrima el hombro. Trabajar en Provida exige mucha constancia y saber que la grandeza y la debilidad del hombre están entremezcladas. Nunca nos puede ser ajeno el que piensa radicalmente distinto; primero porque entre nosotros, en Provida, hay personas que antes no pensaban igual.

-Entonces es usted una firme defensora del diálogo…

-Es que nuestros argumentos por sí mismos tienen tanta fuerza que no hace falta nada más. Si alguien, después de conocer nuestros argumentos sigue empeñado en el aborto, es que tiene otro tipo de intereses porque ni por ciencia, ni por conciencia, ni por un mínimo de humanidad tiene justificación.

-¿Qué falta entonces para convencer al no convencido?

-Nuestro objetivo debe estar en saber de qué manera podemos transmitir un mensaje que realmente encuentre eco en las personas de buena voluntad, pero sin transigir nada con lo que no es bueno.

-¿Una estrategia conciliadora?

- Si por conciliadora entendemos ser capaces de exponer nuestras ideas sin herir a nadie, sí. Si lo de conciliadora se refiere a nuestras ideas, creo que no ofrecemos ninguna duda de que no, y si a alguien le queda es que no nos conoce bien. Nuestro mensaje es totalmente congruente y tenemos muy claro que nunca se puede justificar la muerte de un ser humano, nunca. Pero cuidar las formas me parece fundamental: se cazan más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre.

-¿Fueron con esa esperanza a la reunión con la ministra de Igualdad?

-Aunque nos pueda repatear lo que está haciendo la ministra -que no es casual- y supieramos que no nos iba a hacer caso fuimos a encontrarnos con Bibiana Aído mujer. Después de seis meses solicitándolo, y tal vez como parte del montaje, nos escuchó y nos dio las gracias por eltono. Estamos convencidos de que los argumentos que exponemos son verdad y tratamos de defenderlos con pasión.

-Tras el encuentro, Aído dijo que el Gobierno no puede someterse a criterios religiosos…

-Sí, y le puedo asegurar que en la hora y media de reunión no hicimos ninguna mención de Dios, nos lo habíamos puesto como premisa. Me acompañaron un extraordinario ginecólogo y una brillantísima psiquiatra. Expusimos la parte médica, las consecuencias psiquiátricas y la parte social. Hemos ayudado a más de 67.000 mujeres con todos los gobiernos: no somos algo coyuntural y no tenemos interés económico ni partidista. Lo que queremos es que el aborto quede fuera de la política.

-¿Fuera?

-Sí. Que no se discuta. Hoy en España los políticos no discuten sobre derechos humanos, se dan por hecho. Pues con más razón con la vida. Lo que tienen que hacer los políticos es trabajar para asegurar ese derecho, no cuestionarlo.

-En cambio, la ley que propone el Gobierno considera un derecho el aborto

-Es una incongruencia. Ellos han reconocido que el aborto es malo; entonces, ¿por qué no trabajan para evitarlo en vez de legislarlo? La futura ley es terrible.

-Y para intentar frenarla está la manifestación del día 17.

-Sí. Sabemos que acudirá gente que solo está en contra de la nueva ley pero que transige con la actual. Confiamos que la manifestación les sirva para acercarse al problema y ver que no hay ni una razón que apoye el aborto y para aumentar su compromiso con la vida.

-¿Qué mensaje daría a quienes aún no hayan decidido si ir o no?

-Que no lo duden, se alegrarán siempre. Tanto si siempre han luchado como si creen que no han hecho suficiente, el 17-O tienen su sitio en Madrid. Además, sabemos que hay políticos a los que no les mueven más que los votos, ¡muy bien!, pues entonces hablémosles desde la calle.