Gustavo Bueno.

La idea de esta sección era -y es y seguirá siendo- hablar de Dios con personajes públicos y menos públicos desde un plano personal, no teórico. ¿Es posible esto con un ateo? Por nosotros, que no quede. Y por Gustavo Bueno, tampoco. Algo tendrá que decir un tipo que, con permiso de Xavier Zubiri, tituló uno de sus libros La fe del ateo.

-En un plano religioso, ¿cómo se define?

-Ateo católico.

-Va a tener que explicarlo.

-El catolicismo, a lo largo de dos mil años, ha impregnado el arte, la historia, el mundo… Decía Unamuno: “Cristianismo es filosofía griega y Derecho romano”. Europa es cristiana.

-No piensan lo mismo Giscard d’Estaing and company. Acuérdese de la mención a las raíces cristianas de Europa.

-No quisieron incluirla en el Preámbulo de la Constitución Europea. Prefirieron hablar genéricamente de religión. Sí, oiga, pero ¿de qué religión? ¿De la que adora al buey Apis? ¡Vamos, hombre! Europa, ya digo, es cristiana. Y antimusulmana.

-Dígaselo a Zapatero.

-La Reconquista, Lepanto, las Cruzadas… Nos hemos hecho luchando contra el Islam. ¡Alianza de civilizaciones! ¡Bah!

-Volvamos a lo nuestro. O, mejor dicho, a lo suyo: el ateísmo católico.

-Culturalmente me siento cristiano, pero no creo desde la adolescencia.

-¿Ateo por la gracia de Dios?

-El primero al que le oí esa expresión fue mi padre, allá por los cuarenta.

-¿Él lo era?

-¡Qué va! Me crié en un hogar católico. De niño me gustaba ir a misa. Por la música de órgano, ¿sabe? No entiendo lo de ahora con las guitarras. ¡Qué horror!

-¿En qué ‘fallaron’ sus padres?

-Mi padre, que era muy afrancesado, cometió un error: encerrar en un armario, para que yo no los leyera, los libros de Voltaire. Pero encontré la llave.

-Y se convirtió en un ‘volteraniote’.

-Pero me curé en Salamanca. Cuando vi las hileras de manuscritos pensé: “¡Coño con los frailes! ¡Pues sí que han dicho cosas!”. La bibliotecaria me dejaba llevar los libros al colegio mayor.

-Leyéndolos…

-Me di cuenta de que la crítica volteriana era muy superficial; una bobada, vaya.

-Salve algo de Voltaire.

-Su frase: “Dios es una palabra muy útil en filosofía”.

-Tras su paso por Salamanca, ¿dejó de ser un comecuras?

-Nunca lo fui. Siempre miré con simpatía las cosas del catolicismo. De hecho, he tenido amistad con muchos sacerdotes, obispos incluidos.

-¿También con teólogos de la liberación?

-¡Uy! Con ellos he tenido cada bronca… ¡Qué tontería lo de la Pachamama!

-¿Qué hubiera dicho Santo Tomás?

-¡Ah, Santo Tomás! Le he dedicado tanto tiempo…

-No me diga que la Suma es uno de sus libros de cabecera.

-¡Y en edición leonina! El de Santo Tomás es un método perfecto. Además, en la Suma está prácticamente todo. Es una enciclopedia. Yo, cuando tengo una duda de urgencia, miro el índice.

-Algunos defensores del aborto últimamente hacen lo mismo: que si Santo Tomás decía que no había alma hasta la semana tal…

-La de si la animación es instantánea o retardada ha sido una de las grandes discusiones entre escolásticos durante siglos.

-¿Usted qué opina?

-Que el aborto es una aberración. Y no hablo de alma. El cigoto es un organismo dotado de individualidad. No cabe, por tanto, distinguir plazos. Acabar con un feto de catorce semanas es lo mismo que matar a un niño de siete años. El fetocidio es un infanticidio anticipado.

-Pues el Comité de Expertos del Ministerio de Igualdad…

-¡Esos son unos animales de bellota!

-¿Y el Gobierno?

-Una pandilla de ignorantes. La cosa más grosera que puede haber.

-Nos hemos vuelto a desviar. Volvamos. Alguien le dice que reza por su conversión. ¿Usted qué le responde?

-Pues que muy bien, que muchas gracias.

-¿No le diría que pierde el tiempo?

-Para algunas personas, rezar puede tener efectos útiles: de terapia, de socialización…

-¿De verdad que nunca le entran ganas?

-¡Hombre! Si escucho una misa en sol mayor… Pero ya le digo, las guitarras…

-¿Y de blasfemar?

-La blasfemia es una protesta social primaria, y a mí la gente primaria me molesta.

-¿Puedo hacerle una última pregunta?

-Adelante. Ya sabe lo que decía Santo Tomás: “Una pregunta bien planteada es la mitad de la ciencia”.

-Imagine que muere y descubre que sí, que Dios existe. ¿Qué le diría?

-”¡Haberme dicho antes que existías! ¿A qué tanto misterio?”